Hoy voy a dar algunos consejos que no se dan en las Escuelas o Academias
de teatro. En las de cine, como es lógico si se dan, pero no todos,
porque voy a contaros algunos que he aprendido a lo largo de los
años, en mis intervenciones en películas y series de televisión.
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Ensayos. Debes llevar el guión bien aprendido, pero si te equivocas
o cambias el texto porque no te acuerdas, no te preocupes. De los
ensayos suelen surgir frases o escenas que no estaban en el guión y
al final se incluyen porque así quedan mejor.
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Naturalidad: Actúa siempre con la mayor naturalidad posible. El cine es como
cualquier circunstancia que ocurre en la vida. En teatro se suele
gesticular un poco más (y no digamos el “clown”), para que los
movimientos, sobre todo de los brazos, puedan ser observados bien
desde las últimas filas y el "gallinero". Esto quiere decir también
que no hagas movimiento bruscos (excepto si la escena lo requiere,
por ejemplo un discusión subida de tono). Los movimientos deben ser
fluidos, pero no demasiado lentos.
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La mirada. Este consejo es para mi, muy importante y he visto cometer el “error”
muchísimas veces, incluso a actores o actrices con gran experiencia.
No mires fijamente a los ojos del personaje con el que tienes tu
escena, porque bailan las pupilas. Mírale solamente a un ojo y esto
no ocurrirá. Mira siempre a los ojos de tu compañero, esto genera una sensación de confianza, excepto si te está amenazando o sientes verguenza, entonces puedes bajarla.
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Dale juego a tu personaje, aunque solo hable tu compañero. Si es una
película o serie modesta, puede ser que haya solo una cámara,
entonces hay que rodar planos y contra-planos. Se ruedan primero los
de un actor y luego los del otro, para alternar los planos en el
montaje y que no se vea a un actor todo el rato. En este caso no
hay mucho problema, porque cuando se rueden tus planos, harás los
gestos y movimientos casi inconscientemente. El problema se plantea
cuando se está rodando un plano general y solo habla tu compañero.
Imaginemos que estáis tomando un café en cualquier sitio. No puedes
quedarte sin hacer nada. Puedes mover el café con la cucharilla,
coger una servilleta y limpiarte la boca, beber un poco, asentir de vez en cuando,
mover un poco la cabeza frunciendo un poco los labios si te está
contando algo desagradable que le ha ocurrido, etc. Si la escena es
breve, tampoco te pases, haz solo alguno de los gestos o movimientos
que acabo de citar.
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Lleva siempre preparada varias alternativas para la escena que vas a
rodar. Si en el ensayo no le gusta al director, sugiérele una
alternativa, así no se pierde tiempo y es un punto muy importante a
tu favor. Pero ojo, si el empieza a decirte como debes hacerlo, no
le interrumpas para hacer la sugerencia. Esto esta relacionado con el
penúltimo punto.
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Cuidado con la voz. Hay actores como Najwa Nimri, que tienen un tono
muy bajo de voz y casi no se les entiende. En el rodaje te pondrán
un micrófono encima de la cabeza, lo que suele llamarse "jirafa", pero
no te confíes. Tienes que colocar la voz en el punto exacto para que
se te oiga bien, sin elevarla demasiado. Esto se llama “impostar la
voz”. Si tienes un tono normal, no te preocupes, pero si no es muy
alto o no se te suele entender del todo bien, la única solución es que hagas ejercicios. Hay dos clásicos.
Grábate con el móvil hablando con un lápiz o un corcho en la boca, apretándolo
con los dientes y procurando que se entienda lo mejor posible. Será
muy difícil que se entienda perfectamente, pero practica hasta que
se te entienda casi bien.
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Entonación y dicción. Cuando hables debes darle una entonación
distinta a determinadas palabras. Marca las que te parezcan más
importantes o si es una palabra muy larga o difícil de pronunciar,
puedes decirla un poquito más despacio, vocalizando bien para que se
entienda. Esto tendrás que hacerlo especialmente si tienes un
monólogo largo, para que el tono no quede monótono. Si tienes que hacer una
enumeración larga, hay que variar bastante por el mismo motivo.
Prueba a hacer pequeñas pausas entre algunas de las palabras,
introduce un gesto con un silencio un pelín más largo etc. Esto lo
verás más claro si escuchas a un locutor de radio, pero ten cuidado
porque algunos exageran demasiado, sobre todo los de las
retransmisiones deportivas.
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Cuidado con los “tics”. Yo parpadeo mucho y esto queda fatal,
sobre todo si el personaje con el compartes escena no lo hace. Si
este fuera también tu caso, debes aprender a controlarlo, pero hazlo
delante de un espejo todas las veces que haga falta para que no
parezcas un buho. Si tu personaje te dice algo inesperado, puedes
parpadear dos veces, no más, esto aumenta la sensación de
perplejidad. Otro ejemplo, a mi el reloj se me suele pegar a la
muñeca y tengo la manía de moverla mucho. Solución, cuando voy a
rodar me quito siempre el reloj. Hay un ejercicio que se llama “el
test de los tics”. Apréndete un texto o escribe un argumento que
luego desarrollarás (esto es mejor porque así lo harás con más
naturalidad). Coloca una cámara o un móvil en posición fija o dile
a alguien que te grabe, durante cinco o seis minutos. Cuando veas
las imágenes, comprobaras cuales son tus “tics” para poder evitarlos.
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El ceño. Hay actores (como Marck Whalberg o Shemar Moore -Morgan en
“Mentes Criminales”-) que fruncen tanto el ceño que parece que
les han hecho un surco en la frente con un cuchillo. Esto debes aprender a
controlarlo (haz ejercicios para relajar el ceño). Si en tu escena
tienes que mostrar preocupación o una duda muy grande, si puedes
hacerlo.
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Observa a tu alrededor. Fijate bien en los actores de las películas
o en las personas que veas por la calle. Si tienes que interpretar a
un anciano, todo el mundo sabe que, entre otras cosas, tendrás que
andar más despacio o poner la voz un poco más ronca, pero observa a
uno real porque casi seguro verás cosas que no se te habían
ocurrido. Esto sirve para prácticamente todos los personajes.
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Aunque lo haya dejado para el final, este es quizás el consejo más importante.
No discutas con el director. En los ensayos, normalmente el director
te marcará como es tu personaje y como debe comportarse. Algunos son
dialogantes y admiten sugerencias, pero no todos. Hay otros que son
muy quisquillosos y hay que hacerlo todo como el diga, pero si no
comprendes bien lo que te está explicando, pregúntale (aunque
tengas que hacerlo varias veces). Es mejor pasar por tonto que rodar
una escena mal y que haya que repetirla cuatro o cinco veces. Esto cabrea
mucho a los directores, porque lo más caro de todo es la película virgen y si se hacen más tomas de las previstas,
pueden pasarse del presupuesto. Hay directores muy maniáticos que
han llegado a rodar una escena casi 100 veces, como Hitchcok. Si esto
ocurre es normal que después de 20 ó 30 tomas estés saturado, si
hace falta, pídele un pequeño descanso o dile que te concrete más
como quiere que lo interpretes.
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“Si vale la primera toma para que vas a hacer más”. Esta es una
frase de Clint Eastwood, que ha rodado ya más de treinta película.
Si la escena sale bien a la primera, es normal que se haga una toma
más por si acaso (sobre todo en televisión) y ya está, así que no
te agobies por lo que te acabo de explicar. Lo de las 100 escenas es
rarísimo que se produzca.
Mucha suerte y si teneis alguna duda, no tenéis más que pregntarme.





