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OCHO CONSEJOS PARA HACER UN BUEN CASTING

  1. ESTAR RELAJADO. Lo más importante a la hora de hacer un buen casting es que vayas lo más relajado posible. Si eres de las person...

viernes, 9 de marzo de 2018

CONSEJOS ACTOR CINE

 Hoy voy a dar algunos consejos que no se dan en las Escuelas o Academias de teatro. En las de cine, como es lógico si se dan, pero no todos, porque voy a contaros algunos que he aprendido a lo largo de los años, en mis intervenciones en películas y series de televisión. 

- Ensayos. Debes llevar el guión bien aprendido, pero si te equivocas o cambias el texto porque no te acuerdas, no te preocupes. De los ensayos suelen surgir frases o escenas que no estaban en el guión y al final se incluyen porque así quedan mejor.

- Naturalidad: Actúa siempre con la mayor naturalidad posible. El cine es como cualquier circunstancia que ocurre en la vida. En teatro se suele gesticular un poco más (y no digamos el “clown”), para que los movimientos, sobre todo de los brazos, puedan ser observados bien desde las últimas filas y el "gallinero". Esto quiere decir también que no hagas movimiento bruscos (excepto si la escena lo requiere, por ejemplo un discusión subida de tono). Los movimientos deben ser fluidos, pero no demasiado lentos.


- La mirada. Este consejo es para mi, muy importante y he visto cometer el “error” muchísimas veces, incluso a actores o actrices con gran experiencia. No mires fijamente a los ojos del personaje con el que tienes tu escena, porque bailan las pupilas. Mírale solamente a un ojo y esto no ocurrirá. Mira siempre a los ojos de tu compañero, esto genera una sensación de confianza, excepto si te está amenazando o sientes verguenza, entonces puedes bajarla.

- Gestos. Como acabo de decir, los gestos deben ser lo más naturales posibles, pero los hay de un tipo que a mi particularmente no me gustan mucho, porque el actor parece un maniquí. Cuando, por ejemplo, se abren los brazos o se señala con un gesto acusador, los actores suelen mantener el gesto hasta que el otro personaje termina de hablar o se marcha. Esto ya queda a tu elección. Puedes probar a hacerlo asi, si al director no le gusta, ya te lo dirá.

- Dale juego a tu personaje, aunque solo hable tu compañero. Si es una película o serie modesta, puede ser que haya solo una cámara, entonces hay que rodar planos y contra-planos. Se ruedan primero los de un actor y luego los del otro, para alternar los planos en el montaje y que no se vea a un actor todo el rato. En este caso no hay mucho problema, porque cuando se rueden tus planos, harás los gestos y movimientos casi inconscientemente. El problema se plantea cuando se está rodando un plano general y solo habla tu compañero. Imaginemos que estáis tomando un café en cualquier sitio. No puedes quedarte sin hacer nada. Puedes mover el café con la cucharilla, coger una servilleta y limpiarte la boca, beber un poco, asentir de vez en cuando, mover un poco la cabeza frunciendo un poco los labios si te está contando algo desagradable que le ha ocurrido, etc. Si la escena es breve, tampoco te pases, haz solo alguno de los gestos o movimientos que acabo de citar.


- Lleva siempre preparada varias alternativas para la escena que vas a rodar. Si en el ensayo no le gusta al director, sugiérele una alternativa, así no se pierde tiempo y es un punto muy importante a tu favor. Pero ojo, si el empieza a decirte como debes hacerlo, no le interrumpas para hacer la sugerencia. Esto esta relacionado con el penúltimo punto.

- Cuidado con la voz. Hay actores como Najwa Nimri, que tienen un tono muy bajo de voz y casi no se les entiende. En el rodaje te pondrán un micrófono encima de la cabeza, lo que suele llamarse "jirafa", pero no te confíes. Tienes que colocar la voz en el punto exacto para que se te oiga bien, sin elevarla demasiado. Esto se llama “impostar la voz”. Si tienes un tono normal, no te preocupes, pero si no es muy alto o no se te suele entender del todo bien, la única solución es que hagas ejercicios. Hay dos clásicos. Grábate con el móvil hablando con un lápiz o un corcho en la boca, apretándolo con los dientes y procurando que se entienda lo mejor posible. Será muy difícil que se entienda perfectamente, pero practica hasta que se te entienda casi bien.

- Entonación y dicción. Cuando hables debes darle una entonación distinta a determinadas palabras. Marca las que te parezcan más importantes o si es una palabra muy larga o difícil de pronunciar, puedes decirla un poquito más despacio, vocalizando bien para que se entienda. Esto tendrás que hacerlo especialmente si tienes un monólogo largo, para que el tono no quede monótono. Si tienes que hacer una enumeración larga, hay que variar bastante por el mismo motivo. Prueba a hacer pequeñas pausas entre algunas de las palabras, introduce un gesto con un silencio un pelín más largo etc. Esto lo verás más claro si escuchas a un locutor de radio, pero ten cuidado porque algunos exageran demasiado, sobre todo los de las retransmisiones deportivas.

- Cuidado con los “tics”. Yo parpadeo mucho y esto queda fatal, sobre todo si el personaje con el compartes escena no lo hace. Si este fuera también tu caso, debes aprender a controlarlo, pero hazlo delante de un espejo todas las veces que haga falta para que no parezcas un buho. Si tu personaje te dice algo inesperado, puedes parpadear dos veces, no más, esto aumenta la sensación de perplejidad. Otro ejemplo, a mi el reloj se me suele pegar a la muñeca y tengo la manía de moverla mucho. Solución, cuando voy a rodar me quito siempre el reloj. Hay un ejercicio que se llama “el test de los tics”. Apréndete un texto o escribe un argumento que luego desarrollarás (esto es mejor porque así lo harás con más naturalidad). Coloca una cámara o un móvil en posición fija o dile a alguien que te grabe, durante cinco o seis minutos. Cuando veas las imágenes, comprobaras cuales son tus “tics” para poder evitarlos.

- El ceño. Hay actores (como Marck Whalberg o Shemar Moore -Morgan en “Mentes Criminales”-) que fruncen tanto el ceño que parece que les han hecho un surco en la frente con un cuchillo. Esto debes aprender a controlarlo (haz ejercicios para relajar el ceño). Si en tu escena tienes que mostrar preocupación o una duda muy grande, si puedes hacerlo.


- Observa a tu alrededor. Fijate bien en los actores de las películas o en las personas que veas por la calle. Si tienes que interpretar a un anciano, todo el mundo sabe que, entre otras cosas, tendrás que andar más despacio o poner la voz un poco más ronca, pero observa a uno real porque casi seguro verás cosas que no se te habían ocurrido. Esto sirve para prácticamente todos los personajes.

- Aunque lo haya dejado para el final, este es  quizás el consejo más importante. No discutas con el director. En los ensayos, normalmente el director te marcará como es tu personaje y como debe comportarse. Algunos son dialogantes y admiten sugerencias, pero no todos. Hay otros que son muy quisquillosos y hay que hacerlo todo como el diga, pero si no comprendes bien lo que te está explicando, pregúntale (aunque tengas que hacerlo varias veces). Es mejor pasar por tonto que rodar una escena mal y que haya que repetirla cuatro o cinco veces. Esto cabrea mucho a los directores, porque lo más caro de todo es la película virgen y si se hacen más tomas de las previstas, pueden pasarse del presupuesto. Hay directores muy maniáticos que han llegado a rodar una escena casi 100 veces, como Hitchcok. Si esto ocurre es normal que después de 20 ó 30 tomas estés saturado, si hace falta, pídele un pequeño descanso o dile que te concrete más como quiere que lo interpretes.

- “Si vale la primera toma para que vas a hacer más”. Esta es una frase de Clint Eastwood, que ha rodado ya más de treinta película. Si la escena sale bien a la primera, es normal que se haga una toma más por si acaso (sobre todo en televisión) y ya está, así que no te agobies por lo que te acabo de explicar. Lo de las 100 escenas es rarísimo que se produzca.

Mucha suerte y si teneis alguna duda, no tenéis más que pregntarme.



domingo, 28 de enero de 2018

EL DÍA QUE HABLÉ CON ANTONIO BANDERAS


Escena de la película "El camino de los ingleses"



 En el año dos mil seis se estaba rodando en Málaga "El camino de los ingleses", segunda película dirigida por el conocido actor Antonio Banderas, despues de "Locos en Alabama",
protagonizada por la que en aquel momento era su mujer Melanie Griffith. El film está basado en la novela de Antonio Soler del mismo título, que fue galardonada en el 2004 con el premio Nadal. Su argumento es el siguiente:
Sur de España, a finales de los 70. Miguelito Dávila es un joven de espíritu inquieto al que una enfermedad renal le ha llevado a pasar una temporada en el hospital. Allí conoce a un hombre culto que le abre la posibilidad de imaginar una vida mejor a través de la poesía, de la aventura interior. Miguelito piensa que un día podrá dejar su trabajo en una pequeña ferretería y ser poeta. En el verano en el que transcurre la historia, encuentra a Luli (María Ruiz), su musa, y comienza un idilio con ella. Será el mismo verano en el que, junto a sus amigos Babirusa (Raúl Arévalo), Paco Frontón (Félix Gómez) y Moratalla (Mario Casas), emprendan todos una andadura que va a resultar crucial en sus vidas.
  Yo tenía un pequeño papel. Mi trabajo consistía en bajar de una ambulancia, que llegaba a toda velocidad y atender a un actor (Antonio Zafra) al que le habían dado una buena paliza y estaba en el suelo ensangrentado; llamar al otro sanitario y llevarnos al pobre chico en la camilla. 
Alberto Amarilla (tercero por la izquierda fue nomido al "Goya" como mejor actor "revelación". El y yo estudiamos juntos en la "Escuela de Arte Dramático" de Málaga, aunque el es natural de Cáceres.

 Es rarísimo que el director hable con los figurantes, para eso hay otras personas, así que mi sorpresa fue mayúscula cuando Antonio Banderas se acercó a mi (vestido con botas vaqueras y chaqueta de cuero de motorista) y me indicó amablemente lo que tenía que hacer: tapar con una manta al actor, tomarle el pulso y poco más. Yo le sugerí que podía bajarle el párpado para mirarle el ojo, me dijo que si y eso fue todo, pero fue una experiencia muy estimulante. Mi escena fue cortada finalmente y la película no tuvo el éxito que se esperaba, pero seguro que no fue porque yo no saliera. Para los que conozcan Málaga, esta escena se rodó en la calle Armengual de la Mota, cerca del hotel que en su tiempo fuera los “Almacenes Mérida”.

         MI PARTICIPACIÓN EN LA SERIE DE CANAL SUR TV. “ARRAYÁN”
  Hace ya bastante tiempo (todavía no había entrado el euro) estuve trabajando en esta serie. Allí tuve una escena con Mariano Peña, mucho antes de que comenzará a interpretar a Mauricio en la conocida serie de televisión “Aida” y compartí otra con el actor que da vida a Vicente, el fanático del fútbol en “La que se avecina”. Yo comencé haciendo de figurante, pero como solo pagaban 12 euros por seis horas de trabajo o un poco más, me cansé y le dije a los de la agencia que no iba a ir más. Envíe mi curriculum al e-mail de la serie y al poco tiempo estaba trabajando con texto. Si decías menos de ocho frases eras “figurante especial” y pagaban 60 euros, pero si decías más, se te consideraba “actor de reparto” y cobrabas 180, que en aquel entonces era un dineral. Esta última cantidad la gané nueve o diez veces y como "figurante especial" fui unas veinte. Además tenía la gran ventaja de que me recogía un coche de producción bastante temprano (como actor de reparto). Llegabas allí (los interiores se rodaban en Coín) te maquillaban, ensayabas la escena dos o tres veces en una habitación reservada para los acores, grababas tu escena, que casi nunca eran más de tres o cuatro tomas y en cuanto quedaba libre un coche de producción, me traía a casa, con lo cual la mayoría de las veces estaba en Málaga sobre las 12 del medio día. Durante el tiempo que estabas allí, podías desayunar gratis todas las veces que quisieras y a media mañana te daban un bocadillo y un refresco.

Este soy yo.
Pero voy a contar la anécdota que es a donde yo iba. Un día teníamos que rodar en la comisaría de policía de Fuengirola, que tiene una entrada bastante amplia (en la serie saldría como si fuese una de Málaga capital). Mi escena consistía en que estaba de guardia en la puerta e interceptaba a un borracho que quería entrar, negándole amable, pero firmemente esta posibilidad. Mientras rodaban en el interior, yo estaba en la puerta esperando a que llegase mi turno. En un momento dado, se me acercó un señor y me preguntó donde se podía renovar el DNI, como es normal yo le contesté que era un actor y que no tenía ni idea. El hombre se extrañó un poco, pero me dio las gracias y entró en la comisaría y es que el vestuario era muy bueno, hasta las pistolas parecían de verdad. Sin embargo como suele pasar muchas veces, también estaba la parte negativa. Al firmar el contrato tenías que renunciar a tus derechos de imagen (los que no eramos actores principales), es decir que si la serie se vendía a otra autonomía u otro país, no podías cobrar el dinero que te correspondía por ley. Pues bien, la serie se vendió a muchos países de Europa y por toda sudamérica, o sea que algún listillo se quedó con un montón de dinero que no le correspondía, y es que en España hay mucho “trápala” y mucho “chorizo”.