Para interpretar comedias, hay algunos factores que debemos tener en cuenta también en otro tipo de obras:
- La “concentración” (abstraerse del entorno) es fundamental. No se puede actuar como uno mismo. Hay que estar dentro del personaje, sentirlo. Nunca debemos hacer movimientos forzados, hay que actuar siempre con naturali- dad. Para los movimientos de las manos, cabeza y cuerpo, podemos inspirar- nos en el arte: cuadros, estatuas… Una buena técnica corporal nos ayudará a transmitir emociones
- Para transmitir emociones, podemos acudir a los recuerdos, a situaciones parecidas que nos hayan ocurrido. No es bueno imitar, aunque en comedia puede hacerse ocasionalmente. Por ejemplo, se puede utilizar una frase o una expresión de algún humorista conocido.
- Los personajes igual que las obras de teatro, tienen un ritmo propio. Por ejemplo, si en una escena esta muy alegre, el ritmo será más rápido que si está triste. Si conseguimos captar el ritmo interno del personaje y trans-mitirlo, interpretarlo será muy fácil. Las comedias suelen tener un ritmo vivo, nunca decae la acción y puede haber una progresión al final con un ritmo muy rápido.
- Todo actor debe tener una voz clara, movimientos ágiles y un pensamiento alerta. Hay que estar muy atento a lo que dice el compañero. Si tardamos en contestarle, se pierde la comicidad.
- Los movimientos y los gestos, sobre todo en comedia, deben surgir sin pensar y de la forma más natural posible, para que sean creíbles.
Para hacer comedia:
- Podemos recurrir a las exageraciones de los gestos y la forma de hablar cuando por ejemplo, queremos hacernos pasar por tonto o que nuestro compañero lo parezca. Pero en comedia tambien se emplea mucho el "absurdo". Por ejemplo, el compañero puede presentarnos como un eminente científico y enumerar una larga serie de títulos universitarios. A continuación, tu empiezas a hablar en plan "gangoso" y con tono simplón. La carcajada
esta asegurada. Lo inesperado suele dar buen resultado.
- Hay que tener presente al público (hablar para él). Dedicarle frases o miradas, así se crea una complicidad que mantiene atento al espectador. Los silencios (que serán muy breves) son muy importantes. Se puede añadir un gesto o expresión exagerada, que al no haber palabras, destacan más. Si el público se ríe, aprovecharemos esa risa para dar vitalidad a nuestra interpretación.
- Un buen cómico estará siempre pendiente de todo lo que hace y dice el público. Si alguien le dirige un comentario jocoso, debe responderle rápidamente con otro más ingenioso.
- Tenemos que dotar de energía a nuestro personaje. No puede parecer triste, cansado o abatido. Debe tener siempre viveza en la voz. Para conseguirlo, debemos tener fuerza en el cuerpo y los movimientos (no confundir con rigidez) y un tono de voz alegre. Jugaremos con el ritmo de las frases, dando una entonación variada. Se suele marcar la palabra o palabras que más nos interesen. El tono nunca será monocorde o aburrido.
- Se suelen hacer repeticiones (de sonidos o de gestos) y exageraciones,
pero no se debe "sobreactuar". Es decir, exagerar tanto la interpretación que el personaje no es creíble. Jack Nicholson lo hace casi siempre.
- Se deben aprovechar los contrastes. Un actor muy alto y otro muy bajo, hacen gracia sin decir nada o se puede contar una anécdota muy divertida, estando muy serio. Esto se llama gesto “neutro”. El ejemplo más claro es Buster Keaton. "Groucho" Marx también lo empleaba a veces.
La pronunciación debe ser clara y precisa (con matices) sobre todo en las palabras o frases clave. Esto no quiere decir hablar despacio. Si nos cuesta trabajo, tendremos que ensayar hasta que lo consigamos. Un recurso clásico es hablar a velocidad normal y de pronto hacer una enumeración larga a velocidad cada vez mayor. Lo he visto muchas veces y nunca falla.
Termino con dos Recomendaciones:
* "El Clown, un navegante de las Emociones" de Jesús Jara. Colección "Temas de Educación Artística". Ed. Proexdra (2000).
Un libro muy completo con juegos, improvisaciones, filosofía del clown, etc.
* www.ddooss.org/libros/Diderot_Denis.PDF
Esto es una pequeña joya, "La paradoja del comediante" de Diderot con un interesante estudio previo de Jacques Copeau, un gran renovador del teatro del siglo xx.

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